
Las normas digitales determinan cada vez más el funcionamiento de los mercados digitales, la prestación de servicios públicos y la escala de la innovación a través de las fronteras. Desde la identificación digital y los sistemas de pago hasta el intercambio de datos y la ciberseguridad, las normas constituyen los fundamentos técnicos de la economía digital. El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2025 destaca que estas normas no son neutras: incorporan decisiones sobre interoperabilidad, competencia y gobernanza.
Al mismo tiempo, el informe señala una brecha de participación persistente. Los países de renta baja y media siguen estando infrarrepresentados en la normalización digital internacional, en particular en los ámbitos de las TIC en rápida evolución. Una participación limitada suele implicar la adopción de normas desarrolladas en otros lugares, con poca influencia en la manera en que reflejan las realidades del mercado local, las prioridades reglamentarias o la capacidad institucional. En el ámbito digital, esta brecha puede traducirse en un bloqueo tecnológico y en una reducción del espacio político.
Por lo tanto, la participación en la normalización internacional es una cuestión estratégica. Las decisiones adoptadas hoy en los comités técnicos configuran las futuras infraestructuras y mercados digitales. Cuando los países están ausentes, aceptan efectivamente las normas que no han ayudado a configurar.
Las organizaciones de normalización europeas e internacionales apoyan una participación más inclusiva. CEN, CENELEC y ETSI, así como los organismos nacionales de normalización europeos, contribuyen a la normalización internacional y cooperan estrechamente con ISO y IEC. Además de desarrollar normas, aportan experiencia en procesos basados en el consenso y en la vinculación de las normas con la investigación, la innovación y la regulación.
Tal como se refleja en el debate del CEN y el Cenelec sobre normalización y diplomacia científica, las normas proporcionan una plataforma práctica y basada en normas para la cooperación técnica y la confianza a través de las fronteras. El desarrollo de capacidades y el intercambio entre iguales son esenciales para reducir los obstáculos a la participación y permitir a los países pasar de la adopción de normas a un compromiso informado.
Iniciativas como InDiCo-Global apoyan esta transición, ayudando a colmar la brecha en materia de normas digitales y a promover ecosistemas digitales más inclusivos, interoperables y orientados al desarrollo.


